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  • javieralbertoramirez

EL DESPIDO DISCIPLINARIO

Actualizado: 17 de nov de 2019

¿Qué es el despido disciplinario?


Podemos definir el despido disciplinario como el derecho del empresario a despedir al trabajador como consecuencia de un incumplimiento grave y culpable del mismo. Esto sucede cuando el incumplimiento se puede enmarcar en los requisitos establecidos por el Convenio Colectivo aplicable al puesto de trabajo concreto o, en defecto de éste, los recogidos en el art. 54.2 del Estatuto de los trabajadores y que son los siguientes:


a) Las faltas repetidas e injustificadas de asistencia o puntualidad al trabajo.

b) La indisciplina o desobediencia en el trabajo.

c) Las ofensas verbales o físicas al empresario o a las personas que trabajan en la empresa o a los familiares que convivan con ellos.

d) La transgresión de la buena fe contractual, así como el abuso de confianza en el desempeño del trabajo.

e) La disminución continuada y voluntaria en el rendimiento de trabajo normal o pactado.

f) La embriaguez habitual o toxicomanía si repercuten negativamente en el trabajo.

g) El acoso por razón de origen racial o étnico, religión o convicciones, discapacidad, edad u orientación sexual y el acoso sexual o por razón de sexo al empresario o a las personas que trabajan en la empresa.”


El despido disciplinario puede calificarse tres formas:

• Procedente

• Improcedente

• Nulo



¿Qué es el despido procedente?


El despido procedente es aquel que se realiza cumpliendo todos los requisitos exigidos por nuestra legislación que podemos resumir en:


1.- Requisitos de Fondo: que el despido se realice por uno de los motivos señalados con anterioridad.


2.- Requisitos de Forma: que se realice de forma escrita mediante carta de despido y que en ésta se recojan todos los motivos por los cuales se ha procedido al despido del trabajador.


En este caso el trabajador no tendrá derecho a indemnización alguna si bien si tiene derecho a recibir su finiquito (pagas extraordinarias no abonadas, vacaciones no disfrutadas o disfrutadas pero no abonadas, horas extra y salario del mes corriente).



¿Qué es el despido improcedente?


El despido improcedente es aquel que se realiza sin cumplir alguno de los motivos de fondo o de forma previamente explicados.


TODO DESPIDO VERBAL ES UN DESPIDO IMPROCEDENTE siendo la forma escrita uno de los motivos más importantes.


Cuando realizamos una reclamación por despido ante los tribunales, el juez declarará la improcedencia del mismo cuando no se cumplan todos los requisitos o cuando el empresario no pueda demostrar los hechos en los que basa el despido, siendo de este la carga de la prueba en juicio.


En este supuesto el trabajador tendrá derecho a una indemnización de 33 días por año trabajado.



¿Qué es un despido nulo?


El despido se considerará nulo cuando concurra alguna de las siguientes causas:


1.- Que el despido disciplinario se produzca con violación de derechos fundamentales y libertades públicas del trabajador.


2.- Que se realice por alguna de las causas de discriminación prohibidas en la Constitución o en la ley.


Además de estos motivos, también existen otros supuestos, recogidos en el Estatuto de los Trabajadores, en los que el despido disciplinario pasa a considerarse nulo.


En caso de decretarse el despido nulo el trabajador tiene derecho a ser reintegrado en su puesto de trabajo habitual, con abono de los salarios de tramitación que son aquellos que hubiera percibido desde el despido hasta el reingreso como si hubiese estado trabajando y una indemnización por daños y perjuicios de mínimo 6.251 € y hasta 187.515 € que se aplicarían en su grado máximo (conductas extremadamente graves y reiteradas).



¿Qué pasa con el paro en un despido disciplinario?


El trabajador despedido tendrá derecho a percibir la prestación por desempleo sea cual sea el tipo de despido, incluido el despido disciplinario.


La legislación establece que los trabajadores que sean despedidos por razones de orden disciplinario sólo cobrarán el paro si tienen derecho a ello; es decir, si cumplen con una serie de requisitos exigidos por la legislación laboral actual:


1.- Haber cotizado al menos 360 días antes del cese del último contrato.


2.- Estar inscrito como demandante de empleo en el SEPE.


3.- Asumir una actitud de búsqueda activa de empleo.


4.- Estar dado de baja en el registro de la Seguridad Social.


Para recibir la prestación, basta que el trabajador acuda a la sede del Servicio Público de Empleo (SEPE) con la carta de despido y el certificado de empresa, aunque éste último suele ser enviado directamente por la empresa al SEPE no teniendo que llevarlo el trabajador.

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